Manda naranjas…

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Buscamos el amor por todos los rincones. Buscamos ese alguien que nos complemente y nutra. Buscamos a ese alguien con el que la vida sea perfecta. Buscamos, buscamos y requetebuscamos.

Se trata de una búsqueda sin principio y sin fin. Se trata de que alguien nos ofrezca unas dulces palabras, unas atenciones y todo un mucho más. Hay veces en que puede llegar a ser incluso una búsqueda pesada…

¿Realmente consideras que la búsqueda del amor debe ser tediosa?

Siempre me ha resultado curioso el término de media naranja. Dos mitades, que juntas forman una naranja. Según este concepto tan implantado, ¿representa que no somos completos por nosotros mismos?

Siempre he creído y creo que cada uno de nosotros es una naranja completa. Y que, al juntarse con otra naranja, también completa, juntos podrán brindar un sinfín de zumo.

De la otra manera, es como si para poder formar un pequeño sorbo de zumo se necesitasen unas pequeñas partes de uno y de otro, y que para tener un mínimo de zumo hubiera que juntarlas, porque claro por sí solas no da casi casi ni para mojarse los labios…

¡Gran error de la etiqueta de la media naranja! Somos NARANJAS COMPLETAS.

Cada uno de nosotros tiene sus particularidades como naranja, hay quien tiene más corazón en su interior, hay quien tiene más piel en su coraza protectora, hay quien necesita más tiempo para madurar, hay quien tiene un sabor particular, … Todos tenemos características que nos hacen y nos convierten en seres únicos. Y como tal, somos maravillosos.

Ese amor que se busca fuera, recae en que, si nos sentimos como medias mitades, esas partes que creemos que no están en nuestra parte de naranja (en mí) se le exigirá a la otra persona, ya que no soy capaz de reconocerlas en mi interior.

Es una demanda para dar cobertura a algo que se cree inexistente. Imponiendo muchas veces unas expectativas muy altas para cubrirlas.

Te animo a que decidas ser una naranja completa.

Al convertirte en una auténtica y genuina naranja, tomas las riendas y te reconoces como una persona que se tiene en estima.

Para ello, en primer lugar, te animo a que dediques entre 10 a 15 minutos para mantener la mirada de tú a tú. Ponte cómodamente delante de un espejo y durante este tiempo, obsérvate. Apréciate tal cómo eres. Sin enjuiciar, observa quién eres, tu mirada, tu rostro, ¿qué despierta en ti?  Momentos en que reconocerás el ser / la naranja que eres  😉

Te animo a que, durante este tiempo, busques toda tu hermosura interna y externa.

Con ello, será un primer gran paso para comprender que el primer amor nace en uno mismo. Y es a partir de este uno, a partir del cual se puede sumar con otro uno.

 

Desde El camino de Tanit te ofrecemos el asesoramiento que necesites para recobrar tu bienestar en plenitud. Contáctanos y te ayudaremos a encontrar la mitad que creías perdida, dentro de ti.

 

Mónica Larruy – 3/8/17

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