¿Qué es la fibromialgia y cuáles son sus síntomas?

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La fibromialgia es un trastorno complejo y aún no completamente comprendido, que hoy en día se interpreta más como una alteración en la forma en que el sistema nervioso procesa el dolor, que como una enfermedad puramente estructural o inflamatoria clásica. Para un mejor entendimiento, te explicamos qué es la fibromialgia, cuáles son sus síntomas y cómo tratarla. 

 

¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia se considera un proceso de sensibilización central. Es decir, el sistema nervioso —especialmente el cerebro— amplifica las señales dolorosas. En este contexto, estímulos que normalmente no deberían doler pueden percibirse como dolorosos, y el dolor habitual puede sentirse más intenso de lo esperado. Este fenómeno se relaciona con cambios en neurotransmisores, circuitos neuronales y, en algunos estudios, con cierto grado de neuroinflamación, aunque no se trata de una inflamación visible como la de otras enfermedades.

Aunque a veces se describe como una “patología inmunitaria”, lo más aceptado actualmente es que no es una enfermedad autoinmune clásica, sino un trastorno multifactorial donde pueden intervenir:

  • el sistema nervioso central.
  • el sistema inmunitario (de forma indirecta).
  • factores hormonales.
  • estrés físico o emocional mantenido.

En este sentido, el cerebro juega un papel clave, ya que es quien interpreta y modula el dolor, y en la fibromialgia esa modulación está alterada.

Desde el punto de vista clínico, la fibromialgia es una de las principales causas de dolor osteomuscular crónico generalizado. Se sitúa entre las más frecuentes, junto con otras patologías reumatológicas. Se estima que afecta aproximadamente al 2–3% de la población, lo que la convierte en un problema de salud relevante.

En cuanto a su distribución, existe una clara diferencia por sexo: afecta más a mujeres que a hombres, con una proporción aproximada de 3:1. Esta diferencia podría estar relacionada con factores hormonales, genéticos y también con diferencias en la percepción y procesamiento del dolor.

Respecto a la edad de aparición, suele comenzar entre los 30 y 50 años, aunque puede aparecer antes o después. El pico de mayor prevalencia se observa habitualmente entre los 50 y 60 años, momento en el que muchos pacientes ya presentan síntomas desde hace tiempo.

El dolor crónico puede entenderse en parte como un mecanismo de protección desregulado, donde el organismo mantiene activadas señales de alerta incluso cuando ya no existe un daño real que las justifique.

En conjunto, la fibromialgia debe entenderse como una condición real, con base neurobiológica, en la que el dolor no es imaginario, sino el resultado de un sistema nervioso que funciona de manera diferente.

 

Síntomas de la fibromialgia

Estos son los síntomas más habituales en las personas que padecen fibromialgia: 

– Dolor crónico.

– Fatiga.

– Sueño.

– Trastorno del sueño.

– Deterioro en la calidad de vida.

 

La fibromialgia es un trastorno complejo en el que se produce una alteración global del sistema nervioso, afectando tanto al sistema nervioso central como al periférico y al autónomo. Esto implica que no solo se modifican los mecanismos de percepción del dolor en el cerebro, sino también la forma en que los nervios transmiten las señales y cómo el cuerpo regula funciones automáticas como el sueño, la frecuencia cardíaca o la respuesta al estrés.

Uno de los aspectos más característicos es la dificultad para aliviar el dolor. En muchos pacientes, los analgésicos habituales, incluidos los opioides, resultan poco eficaces. Esto se debe a un fenómeno conocido como hipersensibilización central, en el que el sistema nervioso amplifica las señales dolorosas. Como consecuencia, estímulos que normalmente no serían dolorosos pueden percibirse como molestos o intensamente dolorosos.

Desde el punto de vista genético, se han identificado asociaciones con ciertos cromosomas implicados en la regulación de neurotransmisores. Por ejemplo, en el cromosoma 17 se localizan genes relacionados con receptores de serotonina; en el cromosoma 13, el gen transportador de serotonina; y en el cromosoma 6, genes vinculados a receptores adrenérgicos. Estas variaciones pueden influir en cómo el organismo procesa sustancias clave para el estado de ánimo, el dolor y la respuesta al estrés. No obstante, es importante señalar que la relación entre fibromialgia y protección frente a tumores cerebrales no está científicamente demostrada de forma concluyente.

La fibromialgia también se asocia con alteraciones en la producción y regulación de neurotransmisores como la serotonina y la adrenalina. Estas sustancias son fundamentales para múltiples funciones: regulan el estado de ánimo, la capacidad de concentración, la respuesta ante el peligro (huida o lucha) y los niveles de energía. Cuando su funcionamiento se ve alterado, pueden aparecer síntomas como dificultades cognitivas (a menudo descritas como “niebla mental”), sensación de soledad o tristeza, problemas para gestionar el estrés y un cansancio profundo y persistente.

Este cansancio no es simplemente fatiga física, sino una sensación de agotamiento generalizada que puede estar relacionada con una menor eficiencia en la actividad neuronal y en los mecanismos de regulación energética del organismo. En conjunto, todos estos factores hacen que la fibromialgia sea una condición compleja que afecta tanto al cuerpo como a la mente, requiriendo un abordaje integral para su manejo.

 

Principales factores de riesgo en la fibromialgia

Existen distintos factores de riesgo cuando se sufre fibromialgia. Estos son los más comunes: 

– Abuso de fármacos.

– Depresión (pensamientos de soledad, el mundo está mejor sin mí).

– Dolor crónico en varias zonas del cuerpo por inflamación de bajo grado.

– Fatiga.

– Inflamación constante.

– Problemas de sueño.

– Problemas de memoria (al fallar la dopamina, no llega al área prefrontal y se pierde memoria).

– Dolores de cabeza, dismenorrea, colon irritable, intestino permeable, cistitis intersticial, vejiga dolorosa, endometriosis…

Todo esto está hablando de una carencia de Vitamina D, B6, B9, B12… Falta la base de micronutrientes para que la tiroides funcione correctamente, se pueda regenerar el sistema nervioso central, las conexiones y los nervios, en general. Está hablando de una fatiga del sistema inmunitario. Son patologías de base que ya están hablando.

Además, en ocasiones existe un historial de dolor crónico familiar (estrés de dolor vivido alrededor, en la familia) y cortisol elevado. 

Por otro lado, los miembros de primer grado próximos a la persona que lo está sufriendo tienen más porcentaje de padecerlo. Pudiera ser por la microbiota (compartida). Y ciertos factores ambientales también influyen como el estrés, virus como El Epstein Barr, eventos adversos tempranos en la vida…

De hecho, el trauma desencadena un factor muy claro en la fibromialgia, como el abuso total, abuso emocional… El trauma está muy vinculado a la fibromialgia. Y es que, el estrés vivido por ese trauma, genera la necesidad de resistencia a la insulina central que induce a una neuroinflamación constante no resolutiva.

 

¿Cómo mejorar los síntomas de la fibromialgia?

Encontrar cierta mejora de esta enfermedad es posible, siguiendo algunos consejos: 

– Mejorar el sueño.

– Bajar peso en casos de obesidad o sobrepeso.

– Realizar actividad física regular.

– Mejorar la insatisfacción de la vida.

– Cambiar la sensación que se suele vivir de soledad.

– Cambiar el rol en su día a día y es que frecuentemente son personas muy cuidadoras. «Cuido de todo el mundo, pero nadie cuida de mí».

 

¿Cómo sé que tengo fibromialgia?

Podrás intuir que tienes fibromialgia mediante varias señales de alarma. La fibromialgia se caracteriza por un dolor que afecta principalmente al sistema músculo-esquelético. No se manifiesta con signos clínicos claros, puntos dolorosos.

El dolor puede abarcar desde la cabeza a los pies. Lo definen como un dolor neuropático. Se puede sentir hormigueo o entumecimiento en las extremidades. De forma general, es un aumento de la sensibilidad a la presión en forma de dolor (hiperalgesia mecánica) o adenosina (dolor ante estímulos que no son dolorosos).

Además, el estrés físico o psicológico hace que aumente el dolor, en todo el mundo. La fatiga física o mental es una de las señales clave de la fibromialgia. También los trastornos del sueño como la dificultad para conciliar el sueño o despertares frecuentes. En resumen, es un sueño que no es reparador.

También es común experimentar disfunción cognitiva – mente espesa – y déficit de memoria. Esto puede influir en cómo percibimos el mundo y cómo se responde.

Otros síntomas de la fibromialgia que pueden indicar que la tienes, son los dolores de cabeza (migrañas), síntomas digestivos, problemas de lentitud en las digestiones, síntomas del colon irritable… Éstos surgen cómo consecuencia de la no desactivación del sistema inmunitario y la inflamación de bajo grado permanente, con un cortisol muy elevado. Pero no sólo la hormona del estrés estará elevada, también el aminoácido conocido como citrulina (junto con falta de Vta D y B12).

En ocasiones, también aparecen trastornos genitourinarios, dolor en la menstruación, rigidez en el cuerpo – especialmente por la mañana, las primeras dos horas, hasta que sube el cortisol.

Es cierto que estas sensaciones pueden tenerlas prácticamente toda la población, pero una persona con fibromialgia lo va a sentir mucho más acusado.

La sequedad ocular, la fotofobia, el síndrome de Raynaud también podrían indicar que sufres esta enfermedad. O incluso, las molestias en las extremidades inferiores (piernas inquietas asociado a falta de Vta B12, hierro…), o la sensación de inestabilidad, de tambalearse, después de estar de pie un largo período. 

Desde la psicología también es habitual la presencia de emociones negativas, angustia en general, trastornos de ansiedad, depresión (adaptación inadecuada). Así como, la disminución sexual – no hay líbido.

 

¿Cómo tratar la fibromialgia?

Hay distintas formas de tratar la fibromialgia. Esto es lo que mejor funciona:

Tratamiento no farmacológico

  • Fomentar la educación

Un aspecto a tener en cuenta es que la persona pueda entender su proceso de la enfermedad y qué tenga un motivo de vida, ilusión para levantarse cada mañana.

  • Cuidar la vida social

Es importante abrazar, jugar, hacer actividades de ocio y quedar con amigos para sentirse mejor psicológicamente.

  • Un buen descanso

Se debe dormir suficiente para lograr aliviar el dolor y el resto de molestias habituales.

  • Practicar ejercicio físico

El deporte es de gran ayuda a la hora de aliviar los síntomas de la fibromialgia. Es recomendable practicar al menos unos 20  minutos de ejercicio de cardio unas 3 veces a la semana.

  • Dieta antiinflamatoria

Hay que elegir alimentos NO neuroinflamatorios que atraviesan la barrera meta encefálica.

 

Terapias naturales complementarias para la fibromialgia

Las terapias naturales pueden ser un apoyo útil dentro del abordaje integral de la fibromialgia. Aunque no sustituyen el tratamiento médico convencional, muchas personas encuentran en ellas una forma de aliviar síntomas como el dolor, el estrés o la fatiga, mejorando su calidad de vida. A continuación, se describen algunas de las más empleadas y efectivas: 

  • Acupuntura

La acupuntura es una práctica de la Medicina Tradicional China que consiste en poner agujas muy finas en puntos específicos del cuerpo. Diversos estudios sugieren que puede contribuir a facilitar la llegada de energía al cerebro y poder así hallar una resolución inmunitaria a través de la rama vasovagal, armonizar los procesos fisiológicos, ayudar a los cromosomas afectados, proporcionar nutrientes al sistema neuronal central (desaparecer la nieblina mental, pudiendo conectar el área prefontral), subir la dopamina (entre otras cosas, mejora el alimento de la neurona), aumentar la vitalidad, mejorar el descanso, la disminución del dolor.

  • Chi Kung (Qi Gong)

El Chi Kung es una disciplina terapéutica que combina movimientos suaves, respiración consciente y meditación. Forma parte también de la Medicina Tradicional China y se centra en el cultivo y equilibrio de la energía vital.

Para personas con fibromialgia, su práctica regular puede aportar beneficios como reducción del dolor y la rigidez corporal, mejora del estado de ánimo y disminución de la ansiedad, aumento de la energía y reducción de la fatiga, y la mejora del sueño y la concentración.

  • Osteopatía craneosacral

La osteopatía craneosacral es una terapia manual suave que trabaja sobre el sistema craneosacro (cráneo, columna vertebral y sacro), buscando liberar tensiones y mejorar el funcionamiento del sistema nervioso central. Ésta puede ayudar a disminuir tensiones musculares profundas, favorecer la relajación y el equilibrio del sistema nervioso, reducir la intensidad del dolor crónico y aportar una sensación general de bienestar.

En El Camino de Tanit, somos especialistas en acupuntura y osteopatía craneosacral, y también ofrecemos clases de Chi Kung. Todo ello, también puede combinarse con gestión emocional para que cuentes con pautas y posibles cambios de hábitos sencillos para tu día a día, desde la PNI. Coméntanos tu caso y te asesoramos en el tratamiento más adecuado para ti.

 

Abril 2026

Mónica Larruy Carrete

 

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