¿Conocido o desconocido?

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¿Decir conocido vs desconocido, sería equivalente a decir seguridad vs inseguridad?

Algo que nos resulta conocido, es algo que nos aporta seguridad. Esta seguridad nos reconforta pues creemos tener el control de algo que como siempre digo es incontrolable, la vida, como comento en mi anterior artículo ‘Del pasado al futuro y del futuro al pasado.

Todo lo conocido nos aporta cierta zona de confort, pero nos olvidamos de que no nos aporta el gusanillo interno de cuando una nueva aventura está por comenzar.

Seguro que te ha ocurrido alguna vez cuando eras pequeño y tenías que irte de viaje (avión, barco, tren), en un medio de transporte que no era tu habitual, lo vivías con plena excitación y era tal la ilusión que incluso te impedía dormir de los nervios que te producía el viaje.

Esos nervios eran de plena felicidad por lo nuevo que se iba a experimentar. De pequeños no nos generábamos ningún tipo de expectativa. Simplemente, teníamos ganas plenas de vivir cada momento. ¿Qué cambia ahora?

¿Por qué ese viaje desconocido no nos produce esa vivacidad?

Generalmente, a medida que nos hacemos mayores, perdemos esas ganas de experimentar cosas nuevas, de avanzar en terrenos desconocidos. Llegando a generar miedos hasta extremos tales como la ansiedad.

¿Por qué se hace presente el miedo o la ansiedad?

Estos amigos aparecen para reflejarnos nuestro/s enfoque/s hacia todo un conjunto de posibilidades que suelen caer más hacia el lado de la balanza del enfoque negativo en lugar de poner peso en el lado de la diversión y del enfoque de abertura.

Una abertura que evidentemente nunca sabemos cómo puede salir. Y he ahí la paradoja, si no sabemos cómo va a salir, ¿Por qué optar por la peor de las posibilidades? ¿Por qué no estar simplemente abiertos a lo que nos puede traer?

De pequeños vivimos sin expectativas ningunas, disfrutando de las cosas más simples de la vida y en cambio cuando más mayores y más sabios nos creemos, más desapegados estamos de esa constante ilusión y abertura a la nueva.

 

Te propongo un juego. ¿Qué raro, verdad? 😜

La próxima vez que te encuentres ante una situación que de entrada la tildes como desconocida, te propongo que le quites esa tilde y no la pongas en ningún cajón, que no tenga etiqueta. Dale la oportunidad de poderla vivir. Ya tendrás tiempo después, una vez que lo hayas vivido, para catalogarla.

Dale la ocasión y date a ti la ocasión de simplemente: VIVIRLO.

¡Disfruta del juego de la vida!  😉

 

Mónica Larruy

27/7/17

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