Cómo romper la rutina

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Hoy os hacemos llegar una propuesta que nos permite jugar con un cambio de rutinas. En muchas ocasiones nos encontramos en consulta con pacientes a los que el hacer un pequeño cambio es un problema porque no hay suficiente vitalidad para poder hacer el cambio. Por ello, vamos a ver cómo romper la rutina desde el juego.

Cuando se trata de jugar, el ser humano es un artista. Por lo que a tod@s, nos gusta jugar. Desde la propia tradición de la Medicina China, os acercamos esta interesante propuesta, impulsada por el doctor Padilla, para poder cambiar la mentalidad de la persona y salir de la rutina a la que están acostumbrados y que tiene que ver con los días de la semana.

Hay una actitud que podemos adquirir para poder abordar el día de maneras diferentes y que la semana sea más entretenida, incluso en consulta para los terapeutas. Cuando abordan el día de esa manera, su comportamiento cambia y sorprendentemente llega de una manera distinta a los pacientes, y muchas veces, mucho más atractiva, porque el terapeuta también va un poco más relajado. Si algo es bueno para poder entender las cosas, es que la neurología trabaje bien, la percepción, los sentidos, la energía se mueva correctamente si estamos relajados.

Esto es importante. ¿Tú quieres entender algo? Pues no te estreses, tranquilo, relaja, no te estreses. Tranquila, relájate un momento. Ya está lo que puedas entender. Afloja, afloja. Y ahora vuelves a oír la misma expresión y la entiendes, aunque sea en otro idioma que estás aprendiendo, aunque sea en lo que te está contando el paciente. Relájate que no pasa nada. Y es que cuando se enfoca el día desde otra perspectiva, permite a la persona estar más relajada, más distendida, no tomarse las cosas tan a pecho y tan seriamente.

Comenzamos con la propuesta, y para ello lo haremos con el LUNES. El lunes es el día de la luna. La luna invita a volverse un poco lunáticos.  Entonces el lunes se propone y se invita a la gente a hacer alguna locura. ¿Qué es una locura?  Pues una locura es saltarnos un poco alguno de esos límites que nos ponemos nosotros a nosotros mismos.

A veces una locura para alguien es ponerse un calcetín de cada color y esto es una súper locura. ¿Pero cómo voy a ir a la oficina con un calcetín de cada color? Una locura es tirar huevos desde la azotea de su casa. Cada uno tendrá su punto de locura entonces, pero cuando nos levantamos con esa actitud de un poco locos, inevitablemente sale una sonrisa, porque luego buscamos locuras por todos los lados.

A veces nos volvemos un poco locos jugando con los hijos. Y esto nos permite generar una actitud que abra las puertas al MARTES. El martes es el día del planeta Marte, es el planeta rojo, es el planeta del amor. Y ahora alguien dirá, ¿pero no es el de la guerra? Bueno, tendremos que explicar porque es el del amor, también el de la guerra. 

Fijaos, el amor es una emoción que sale de uno hacia fuera. Principalmente podemos sentir amor que nos llega, pero cuando más sentimos, es cuando no lo podemos contener. Entonces ya brota de nosotros hacia fuera y sentimos esa experiencia amorosa muy diferentes a los quereres. Cuando alguien te dice te quiero, siempre hay que preguntar ¿para qué? No es lo mismo. Te amo, te amo, es hacia afuera, te quiero, es calentito para, para dentro de uno mismo.

Querer es en el ser humano común, como con mucho peso aparecen con el sedentarismo, porque cuando éramos nómadas necesitábamos del compañero o la compañera para sobrevivir y había una expresión amorosa de tribu, de compartir, de convivencia. No significa que uno no pueda discutir, sino de apreciar que se necesita al de al lado no para que yo pueda sobrevivir sino para que todos podamos sobrevivir. 

Al aparecer el sedentarismo, aparece la acumulación; acumular cosas. Con ello se comienza a envidiar lo que tiene el otro. Y de ahí el Yo quiero; los quereres. Al aparecer los quereres aparece una energía más fuerte, y es ¿por qué no puedo tenerlo? Entonces, aparece la guerra. De ahí, que el planeta Marte, como consecuencia del sedentarismo, se convierte en el planeta asociado a la guerra. Pero originalmente, es el planeta del amor.

Por tanto, venimos de hacer una locura o más de una el lunes, llegando al martes con una actitud de dejarnos enamorar. No significa que nos tengamos que enamorar de alguien. Sino que, me puede enamorar el color del amanecer, el sonido de un pájaro,… Se trata de la actitud, de ver qué me enamora hoy. Con esta actitud, abrimos la apertura a la escucha. De forma que, permitimos que las emociones de los demás nos lleguen, nos empapen y nos enamoren. 

Con esta actitud y nuestro compartimiento, se va también en la dirección de dar un poco de amor, en general, cambia nuestra manera de expresarnos, de caminar… Nos hemos vuelto locos el lunes, nos hemos enamorado el martes y llegamos al MIÉRCOLES. Día del planeta Mercurio que representa a la alquimia, el misterio. Aquí la actitud es: no voy a preguntar por qué a nada, dentro de mí tampoco. Las cosas pasan y punto. De forma que, las cosas habituales que acontezcan en el día, no le busques el por qué. No intentes entenderlo, déjalo estar, déjalo en el misterio. Desde ahí, de alguna manera, uno se deja llevar por la vida. 

Pasamos al JUEVES. Asociado al planeta Júpiter. Es el planeta generoso por excelencia. El jueves es el día de los milagros. Cualquier cosa puede pasar el jueves. Aquellas cosas que son altamente improbables que pasen, pueden pasar el jueves. Misteriosamente, el mayor número de milagros registrados en el calendario gregoriano han sido sorprendentemente en jueves. 

Llega el VIERNES. Asociado al planeta Venus. Caracterizado por la belleza. Nos dejamos empapar por la actitud de belleza. ¿Qué significa ello? Nos pondremos guapos, cómo me agrado a mí mismo, intentaré hacer lo que hago en el día a día con belleza, cómo colocar las cosas para que generen belleza, etc. Cómo hablo, cómo me comparto, etc., todo ello desde la belleza.

Aterrizamos en el SÁBADO. Asociado al planeta Saturno, el planeta de los anillos. El del centro, el de las relaciones interrelaciones personales. Vamos a intermediar con dulzura, expresándonos, quedando con amigos… Contando cómo hemos pasado la semana de bien; hemos hecho una locura el lunes, nos hemos enamorado el martes, hemos vivido el misterio el miércoles, ha acontecido el milagro el jueves, he disfrutado de la belleza el viernes y el sábado se lo estoy contando a la gente.

El día después, nos lleva al DOMINGO. Es el día del sol. Día en que el fuego del sol permite quemar todo lo que he vivido, nos deje suficientemente vacío mirando hacia atrás, despidiéndome de todo ello. Momento de silencio, para arrancar la siguiente semana.

Pasan así 7 días mágicos, de descubrimiento y disfrute. Os animamos a irlo incorporando en vuestro día a día, seguro que experimentaréis un gran cambio. Prueba a hacer este juego, y romper así con la rutina. También te recomiendo leer un post que escribí hace un tiempo sobre consejos para hacer tu vida más fácil y hacer de la rutina una tarea más sencilla. 

Fuente:

Dr. Padilla

Javier Santiuste

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