¿Cómo dejar de vivir en piloto automático?

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Frecuentemente, por el ritmo del día a día, y más especialmente en las grandes ciudades como es el caso de aquí en Barcelona, se tiende a ir haciendo tareas, sin ni siquiera darse uno/a mismo/a cuenta de lo que hace. A ello, popularmente lo denominamos “el piloto automático”. Esta situación genera estrés, y por ello, son muchas las personas que cuando toman conciencia, se preguntan qué consejos pueden seguir para dejar de vivir en piloto automático. 

Ir con el piloto automático significa hacer cosas de un modo autómata, sin atender realmente a lo que está aconteciendo en ese momento, a cómo estoy, a cuáles son realmente mis necesidades… En lugar de ello, simplemente hago. Un hacer por el tener que hacer y no tanto por lo que necesito y quiero hacer. Vamos a irle dando forma a lo largo del artículo.

En el día a día son muchos los frentes que debemos atender, pero no porque sean muchos deberían hacer que yo “desconecte” de mí y de mis necesidades reales. Para ello, ya lo dice bien el refrán: “quién mucho abarca, poco aprieta”. Se trata de poder ir haciendo, pero sin que el día sea desde el agobio. Pues ello dará pie a que entre en el modo automático, frecuentemente asociado a la tarea del hacer.

Para ir reduciendo este piloto automático vamos a ir viendo una serie de ejemplos, y a la vez ver de qué manera podemos ir haciendo para que vaya reduciéndose este ritmo/intensidad.

Consejos para no vivir en piloto automático

Estas son algunas de las claves para salir del piloto automático y mejorar nuestra salud mental, emocional y física. No hay que olvidar que el estrés no sólo afecta psicológicamente, sino también a nivel corporal. 

  • Dedicarse tiempo a uno mismo 

Por la mañana, el ritmo natural, la hormona del cortisol que está vinculada al estrés, tarda alrededor de una hora en activarse. Sin embargo, si nos levantamos mirando casi inmediatamente el móvil, viendo todo lo que tengo que hacer hoy, etc. etc. Esta hormona va a ver acelerado su ritmo natural y con ello la alteración de nuestro propio ritmo. 

Para muestra, seguramente te habrá pasado el comenzar un día ciertamente atropellado, a lo mejor por haberte dormido y tener entonces que ir corriendo. Si paras a observar ese día, verás que todo el conjunto del día ha llevado un ritmo alto/atropellado. Ello nos muestra la importancia de cómo quiero comenzar mi día.

Por tanto, la primera propuesta que te lanzo es darte un tiempo mínimo para ti: para ducharte, desayunar, prepararte, y a partir de ahí comenzar de una manera agradable tu nuevo día.

  • Escucharme. Parar cuando vaya a 1000 

En nuestra mente son muchas las tareas que creemos que tenemos que resolver. Y muchísimos pensamientos que pueden llegar a bombardearme a lo largo del día. Según estudios científicos, se estima que tenemos unos 60.000 pensamientos diarios y la mayoría son negativos, repetitivos y del pasado. No nos damos cuenta, pero estamos pensando mucho de lo que ayer ya estuvimos pensando.

Cuando la mente no para, en un constante run run mental, va a dar pie a que uno se sienta no sólo agobiado/angustiado. Sino con una gran falta de vitalidad y de ánimo. Ello es natural, pues está habiendo una gran demanda energética por parte de nuestra CPU; nuestro cerebro, conllevando a un gran desgaste. De ahí la importancia de ir buscando espacios en los que este ritmo pueda irse rebajando. Para ello, siempre digo lo mismo: “no esperes a la noche para hallar tu momento de paz y poder entonces descansar” pues difícilmente va a haber paz y descanso cuando mi CPU ha ido a 1000 por hora a lo largo del día. Es como pretender pasar de 100 a 0 en unos pocos minutos, para así poder dormir plácidamente. Va a ser francamente difícil que haya un descanso profundo y reparador cuando la mente no para. 

Por ello, aquí va la segunda propuesta: ves observándote a lo largo del día, y en esos momentos en que detectes que te estás desbordando, qué comienzas a estar con cierta angustia/agobio/estrés, PARES lo que estás haciendo y lleves entonces la atención plenamente hacia tu respiración, hacia hacer 10 sentadillas, hacia el dar una vuelta alrededor de la manzana, ir al gimnasio… El tiempo a esta actividad de parar y retomar la atención hacia ti, variará en función de la intensidad en la que estés. Más que indicar un tiempo a realizarlo, mira mejor el darte el tiempo necesario en ese momento hasta que notes que la intensidad ha bajado; tu sistema nervioso se ha sosegado, hay cierta calma mental, ha disminuido tu tensión, etc.

  • Adaptarse, sin anticiparse al futuro

El 90% de las cosas que nos preocupan jamás suceden y, sin embargo, esos pensamientos tienen un impacto directo en nuestra salud. Y si no encuentro trabajo, y si no apruebo, y si me pongo enfermo, y si mi pareja me deja… Vivimos un estado de alerta, amenaza, incertidumbre, miedo, etc. que activa el cortisol (la hormona del estrés). Entonces nuestro cuerpo se pone en marcha y se modifica: a nivel físico: se cae el pelo, nos salen canas y arrugas, se sufren taquicardias, cuesta respirar, cambia el sistema digestivo, no dormimos bien… y también psicológico; irritación, tristeza…. Asimismo, la corteza prefrontal, la zona del cerebro encargada de la atención, concentración, resolución de problemas y control de impulsos, se desactiva.

Es necesario aprender a gestionar el estrés, porque vivimos en un mundo donde siempre pasan cosas: virus, guerras, trabajo, dinero, pareja. Y con ello no se trata tanto de evitar que no pasen cosas, sino tener la capacidad para adaptarse lo mejor posible para cuando estas cosas acontezcan. Si antes de que suceda nada, estoy invirtiendo una gran energía en estos posibles “sis» que atormentan, difícilmente cuando ocurra lo que tenga que pasar uno tenga la capacidad de poder hacerle frente. Simplemente, porque uno está literalmente agotado / sin batería.

De aquí, la tercera propuesta: no avanzarse a lo que pudiera pasar, aprender más bien a valorar lo que tengo y soy, siguiendo un mapa de carretera que fácilmente se va a ir viendo modificado. Es decir, voy por aquí, pero con capacidad de cambiar de dirección si fuera necesario.

No se trata tanto de “voy haciendo” o “ya veré”, se trata de tener una guía interna que seguir, con capacidad de ir resolviendo y adaptándose ante los cambios que puedan ir viniendo. No te quepa duda, que siempre habrá cambios que llevar a cabo. 

  • Observarse desde la comprensión

¿Tengo un vacío interno? Es importante parar a observar para atender a las demandas internas. Comprenderse desde el lugar de reconocer si uno tiene unos propósitos en la vida, si tiene un mapa interno que quiera seguir, el buscar ayudar al de al lado cuando se pueda, comprender que no vamos a estar aquí viviendo eternamente y por tanto priorizando la tarea a hacer frente a mis necesidades internas reales.

Obviamente no pretendas hallar una respuesta inmediata a estas profundas preguntas. Pero sí es necesario que comencemos a ver qué es lo que necesito y qué puedo hacer para estar algo más a gusto, con menos carga, menos tensión y agobio conmigo mism@ y por ende con mi entorno.

Como puedes observar son muchas las cotidianidades del día a día qué podemos hacer para cambiarlas ligeramente con la intención de dejar de vivir en piloto automático.  No estamos aquí con el fin de hacer y producir, sino también de conocerse para así comprenderse, respetarse y sobre todo quererse. Al fin y al cabo, de estar a gusto y con cierto grado de paz interna. Sabiendo que hay muchas emociones en mi interior, me gusta nombrarlas como colores, pero que todos ellos si los veo y reconozco, me permiten poder pintar un lienzo muy hermoso en mi vida. ¿Te animas a descubrirlo?

Hay muchos tips y actividades que se pueden hacer para ser más consciente y dejar de estar tan agobiado con los quehaceres. Entre ellas, desde El Camino de Tanit te recomendamos nuestro servicio de gestión emocional, donde detectaremos esas situaciones del día a día que te son difíciles de gestionar o te generan malestar, con la finalidad de brindarte herramientas para convertir esas emociones en tu mejor aliado. 

Aprovecho para desearos unas muy felices vacaciones. Algunos seguramente ya estaréis de vacaciones y otros a punto. Nosotros estaremos del 5 al 31 de agosto. ¡Muy felices días!

Mónica Larruy Carrete – Julio 2024

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