¡Muy buenas caminante! Confío que hayas tenido un fantástico verano y seguramente estés ahora de vuelta, inmerso ya en el día a día. Sin darnos cuenta, ya ha pasado el verano… Parece que fue ayer cuando finalizó el curso académico, y como quién no quiere la cosa, ya estamos de vuelta… ¿Qué ha pasado? ¿Cómo es que el tiempo pasa tan y tan rápido? ¿Será que debes aprender cómo bajar el ritmo de vida?
Por un lado hay quien dice “si el tiempo pasa rápido es que te lo estás pasando bien”. ¡Yo aquí tengo mis dudas! Cuántas veces estás en la rueda de la rutina y sin precisamente estar disfrutando, igualmente el tiempo continúa pasando rápido… Por mi parte, soy más de la opinión de que el ritmo que se lleva es alto, no es un ritmo natural. Este ritmo conlleva a que uno va haciendo muchas veces más desde el hacer y las tareas, que desde el lugar de estar ante lo que se está haciendo. Es más bien como ir tachando cosas pendientes en una lista, más que saborear la propia cotidianidad y todo lo que nos brinda esta. ¿Por qué no solemos saborear el propio día a día? Aquí vuelve a entrar en juego: el ritmo que llevamos.
Por tanto, si el tiempo se me escapa entre los dedos, y por ende, me doy cuenta que pesan más las veces en que uno está con estrés, apático, con nervios, etc.; es una clara señal que la manera en la que se actúa en el día a día no es la más favorable.
Cabe remarcar que, obviamente vamos a tener un determinado momento más de punta y van a haber más nervios/estrés, pero esté tiene que ser con un principio y un final. No es recomendable que se vaya dilatando en el tiempo, pues de ser así verás que tu estado anímico, físico y mental se van apagando poco a poco. Uno quiere hacer, pero, sin dedicarse el tiempo a él, sin cuidarse, sin darse lo que uno realmente necesita.
¿Entonces qué sucede ante esta situación? Que vivirás constantemente a un ritmo relativamente alto, cuyo esfuerzo te hará pagar un alto peaje, ya que se ha ido estableciendo un ritmo que el cuerpo no es capaz de sostener de manera natural. Lo sostiene porque el cuerpo está interpretando que hay una situación de alerta/amenaza que requiere una respuesta.
Generalmente, si nos trasladamos a la época de las cavernas la amenaza/alerta iba asociada a situaciones como por ejemplo: hay un tigre que viene a por mí y necesitamos sobrevivir. En este contexto, el cuerpo segrega toda una cascada hormonal (Hipotálamo-Hipófisis-Adrenales; cortisol, adrenalina y noradrenalina) para que o bien corra o luche. Obviamente esta situación de alerta acababa, resolviéndola tal cómo indicaba. Sin embargo, hoy en día, ¿cuánto tiempo está el tigre detrás nuestra intentándonos comer? ¡Muchísimo tiempo! En ocasiones, no se traslada a unos días, sino a semanas/meses. De ahí la importancia de procurar que esos picos de estrés no se alarguen en el tiempo.
Menciono estas situaciones de estrés porque es fácil que en el día a día se esté viviendo desde un lugar en que pareciera ser que ya voy tarde antes de comenzar, que lo que tengo que hacer ya tendría que estar hecho, que tengo mucho más que lo que puedo abarcar, etc. etc. No te quepa duda que sí, que muy probablemente hay muchas cosas que hacer. Pero te aseguro que aunque las hagas, van a continuar habiendo más. Por tanto, si esperas a que la lista de cosas a hacer se quede a 0, te deseo suerte en ello, pues va a ser muy muy difícil. Así pues, ¿qué podemos hacer? Algo muy sencillo y a la vez tan difícil: rebajar el ritmo, ¡ir lento! Ello implica que en todo lo que hagas te esfuerces por dejar de vivir en piloto automático, y empezar a vivir “poco a poco”.
Tips para vivir tu vida más poco a poco
- Al hablar. Ves procurando ir dando pausas, que el ritmo sea suave. Verás cómo necesitarás menos palabras, la persona te entenderá mejor y por tu parte, te notarás con claridad ante lo que estás expresando.
- Al caminar. En lugar de ir a la carrera, procura ir sintiendo tus pasos, parando a hablar si te encuentras con algún conocido, viendo el entorno que te rodea…
- Al hacer una tarea. En lugar de pensar que voy tarde o que tendría que estar ya hecha, dale el tiempo que requiera sin estar pensando en que en 5’ tiene que estar acabada. Verás que al estar con el foco al 100% ante lo que estás haciendo, vas a requerir menos tiempo de lo que te imaginas y vas a acabar con energía, en lugar de agotado.
Bien sabes que siempre digo lo mismo, esta teoría que estamos aquí comentando, pruébala y llévala a tu día a día. Solo cuando lo experimentes, verás la tremenda diferencia que hay cuando llevas un ritmo natural, pareciera ser lento, pero no lo es.
¿Qué sucederá? Pasarán varias cosas, ¡no quiero hacer muchos spoilers! Te avanzo sólo algunos 😛 Al llegar este ritmo de “poco a poco», te va a permitir llevar tu día a día, apreciando la hermosura que reside en tu vida, cosas que parecen ser banales o insignificantes, pero que son las que realmente alimentan nuestros corazones. De nada sirve que todas ellas vayan dándose, si no tengo los ojos para poderlos apreciar. De ahí que después es fácil que uno se sienta vacío o deseando que lleguen las vacaciones para poder “ser feliz”.
Te animo encarecidamente a que no esperes a que lleguen los fines de semana o las vacaciones, para entonces poder encontrar momentos de felicidad, te aseguro que en tu día a día hay muchísimos momentos que aparecen para hacerte dibujar una sonrisa, para sorprenderte, para abrazarte, etc. Pero sólo los podrás ver si te animas a cambiar tu ritmo y comenzar a apreciarlos/saborearlos.
Comienza en un área de tu vida, por ejemplo, al hablar. Prueba ir haciéndolo poco a poco y observa cómo te encuentras y cómo te sientes con la persona que tienes enfrente cuando hablas con ella. Poco a poco, ves llevándola a otras áreas. ¿Qué va sucediendo? ¿Cómo te vas encontrando? ¿Con más o menos energía? ¿Con más o menos ánimo?
Ya me contarás 😉
Poco a poco, un poquito se convierte en mucho.
Mónica Larruy Carrete.
Octubre 2024
Autor de la foto: Thophilong
4 Respuestas
Alfonso
Hola Mónica
Soy Alfonso y estoy totalmente de acorde con todo lo que dices. Hemos de intentar vivir el día a día, a pesar que haya gente que no entiende esta filosofía de vivir.
En estos momentos hago un voluntariado en el Casal de Sanllehy. Los miércoles un taller de Mandálas y los jueves de Grafoterapia.
admin
Muy buenas Alfons,
así es, al final cada uno de nosotros implanta un ritmo el cuál debería ser acorde a su naturaleza y no tanto al corre corre que muchas veces viene autoimpuesto.
Enhorabuena por los voluntariados que comentas! 🙂
Saludos y feliz día,
Mónica Larruy Carrete.
Taña
Hola Mónica!! Siempre aprendo contigo, ya estoy en ello, gracias por tu sabiduría!! Feliz día!!
admin
Muy buenas Taña!
Un gusto saber que la información es de ayuda y práctica para poderla ir aplicando.
Abrazos y feliz día,
Mónica.