El cambio: una oportunidad para crecer

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La vida está compuesta por múltiples formas y colores. Tan variopinta como el número de personas que habitamos esta sociedad. Generalmente, se busca que no haya cambios. Que permanezca todo tal y como lo conozco, todo bajo mi control. Sin embargo, ¿crees realmente que tienes el control ante lo que va aconteciendo en la vida? Siento disgustarte si tu respuesta era un sí, pues es un  NO rotundo. No tenemos control alguno ante lo que pueda ir sucediendo.

Obviamente, somos personas que podemos ir creando nuestra vida. Tenemos infinitas posibilidades para ir dando forma y trabajando en pro de lo que deseamos integrar en nuestra vida. Sin embargo, hay muchos factores que se escapan de nuestras posibilidades. Ello es debido a que está fuera de nuestro alcance. Imagínate a nivel metafórico que tu radio de acción ante tu vida tiene un radio de alcance de 10 kilómetros, pongamos incluso más de 1000 kilómetros. A lo cual te pregunto, ¿cuántos kilómetros de extensión tiene la Tierra? Tiene un radio de 510,1 millones km². Por tanto, nos queda bastante superficie por cubrir.

Con ello quiero mostrarte, que bien es verdad que podemos efectuar cambios en nuestras vidas, podemos hacerlo dentro de un cierto radio que nos implica directamente a nosotros. Difícilmente podemos hacer que mi cambio sea de una forma o de otra para una determinada persona. Lo que puedo hacer es poner lo mejor de mí para que así sea, sin embargo, la otra persona, sus circunstancias y la vida van a determinar que cobre una forma u otra.

A ello hay que añadir un factor en la ecuación que es una total incógnita: la vida. Ésta es una X indeterminada. Y es que no podemos saber el resultado de esta X. Se acabará dando el resultado más propicio, pero a la vez ciertamente desconocido.

Si lo dudas, te lanzo la siguiente pregunta. Recuerda algunas situaciones en las que te hayas proyectado en un futuro (más cercano o lejano) pensando en aquellas posibilidades que creías que podías llevar a cabo, dando así forma al que creías que sería el resultado. A partir de esta situación, estoy convencida que en más de una ecuación se acabó produciendo una respuesta ciertamente inesperada en la que probablemente ni siquiera habías pensado. Y más de una vez, es increíble la forma de facilidad y fluidez que toma por sí sola.

Esto demuestra que por mucho que crea estar abarcando todas las posibles alternativas, no puedo abarcarlas para darlas a cabo. ¿Por qué? Porque la vida es totalmente cambiante.

No sé tú, pero a mí me ha sucedido alguna que otra vez. Y es que, de pronto la vida en un chasquido de dedos me giró 270º haciéndome ver que lo que creía que era, ya no era. Que lo que creía importante, ya no tenía la más mínima importancia. Estos giros tan bestias, los consideraba ciertamente dificultosos en su momento. Por aquel entonces veía cómo todo había cambiado de forma y no veía nada claro cómo poder continuar con mi vida si ya no era para nada como creía que era y mucho menos como había imaginado que fuera.

¿Qué sucedió?

Estos cambios me permitieron reconocer lo verdaderamente importante que residía en mí, y mejor aún lo importante para mí, para construir y dar pasos firmes. ¡Que tendría cambios… SIEMPRE! Ahora bien, en el momento en que vi cómo me abría a esos cambios, sin expectativas ni ritmos forzados, todo se conformaba por sí sólo, de formas que jamás hubiera pensado.

Los cambios a quien más o quien menos dan cierto respeto. Pues supone abrirse a algo ciertamente desconocido hasta ahora. Sin embargo, recuerda todo lo bueno que ha sucedido en tu vida, ¿no comenzó con un poco de miedo? Entonces, ¿por qué no cambiar el miedo por curiosidad?

De todo cambió se produce una nueva forma, una nueva mejor forma en ti que se extiende también a tu entorno. ¿Por qué temerle? ¿Por qué no avanzar y crecer ante lo nuevo, ante lo cambios?

Hay una frase de Martin Luther King que me encanta y os comparto: “Da un primer paso ahora. No importa que no veas el camino completo. Da el primer paso y el resto irá apareciendo a medida que avances”

Y es que hasta que no demos el paso; y después de este paso, el siguiente; y así, uno más… Hasta ese momento no veremos el camino que transitamos, no reconoceremos los avances que estamos haciendo y mucho menos contemplaremos todo lo que puede ir sucediendo. Simplemente, abriéndose al cambio. Paso a paso.  😉

Si deseas decir adiós al miedo ante un cambio en tu vida, dar los pasos necesarios para ir avanzando con confianza y disfrutar de tu camino, te animamos a que lo hagas dulcemente a través del servicio terapéutico integrativo. Te apoyaremos desde la gestión emocional y brindándote las herramientas necesarias para que te “empoderes”.

 

Mónica Larruy – Junio 2018

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