Cómo afrontar los problemas y aprender a relativizarlos

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En el post anterior vimos cómo implantar la motivación y la ilusión en nuestro camino para llevar a cabo grandes culminaciones. Sin embargo, ¿qué puede suceder en ese transitar en ocasiones? Encontrarse con problemas que dificulten el que podamos alcanzar esas metas propuestas. Hoy vamos a ver cómo afrontar esos problemas y aprender a relativizarlos. Ahí van algunos ejemplos y la solución a la hora de afrontarlos:

 

 

  • No estar conforme con la forma en que sucedió una situación en concreto:

 

Más de una, de dos, e infinitas veces, idealizamos la forma en la que pensamos que debería

darse un determinado suceso. Una idea que parte de considerar como LA solución, como LA

mejor opción. Sin embargo, deberíamos verlo como MI solución, MI mejor opción. Por ello es

que muchas veces lo que acontece es la solución / opción más idónea de las posibles que

podían darse dentro de todo el contexto global, y no únicamente desde el contexto personal,

desde mi única realidad.

Para ello, es imprescindible ampliar la visión. Dar dos pasos hacia atrás y ver todo el conjunto.

Comprendiendo que se ha dado como se tenía que dar y muy probablemente diferente a cómo

yo había imaginado. Ello no significa que no sea válido, al contrario puede ser mucho más

válida que la idea mental que uno se podía haber imaginado. Para ello, es de extrema

importancia el abrirse y reconocer las posibilidades que pueden acontecer. Sólo así podrás ver,

comprender y saborear con sumo gusto lo que acabó pasando. Una manera más correcta de

afrontar los problemas.

 

  • No tener paciencia para verlo completado:

 

¿Quién no desea que ante una determinada problemática pase rápida y veloz? O bien, desear

que llegue YA la solución. Ya lo decía Einstein: el tiempo es relativo. Y es que, el tiempo pasa al

ritmo que dictamina la vida, el cual suele variar mucho de nuestro reloj interno.

Imagínate que en tu interior hay un reloj que va marcando los minutos, y a su vez, hay otro a

nivel planetario que también va marcando el tiempo. ¿Cómo hacer para que vayan

armónicamente a un mismo compás? Respetando el tiempo del otro, para así poder integrarse.

Con ello vengo a decirte, que por mucho que yo quiera acelerar la cuerda del reloj para que se

den antes las 5pm, difícilmente van a ser realmente las 5pm en el contexto global. Se requiere

que los minutos vayan pasando a su ritmo. Así que, keep calm and enjoy  😉

 

  • Distraerme y frustrarme:

 

Cuando algo no sale como a uno le gusta es fácil caer en el enfado o la frustración. En estas

situaciones, es cuando el foco de atención se deja depositado casi únicamente en aquello en

que es diferente a cómo a uno le gustaría o incluso en aquello que es molesto. Todo el contexto

de la situación se reduce únicamente a lo que no está “bien”. Deja de valorarse y reconocerse el valor de todo lo que tengo y de lo bello en que puede haberse dado. Simplemente porque NO es como yo quiero.

Por tanto, no busques aferrarte a esa sensación intensa que bien sabes no habita de manera

habitual en ti. Simplemente, permítete el verlo y sentirlo sin abrazarlo. Ligereza y soltura son

las claves para relativizar los problemas.

 

  • No me comprende, no me escucha…

 

¿Cuántas veces el problema se achaca a algo o alguien externo? Y es que, ¿qué fácil es ver la

casa ajena verdad? Antes de ver la casa ajena, te animo a que te dediques unos instantes a

examinar tu casa. A verte a ti ante esa situación desvinculando ese suceso externo: ¿cómo

estás? ¿por qué te irrita? ¿qué despierta en ti? Permítete llevar una observación interna para comprenderte y será entonces cuando podrás

comprender fácilmente al otro o a la situación que aconteció.

 

Aquí te he expuesto algunas de las piedras que fácilmente uno puede encontrarse en su camino. Piedras que en ningún momento contemplamos como posibilidades que puedan llegar a darse, y que por ello, cuando aparecen uno se queda frecuentemente bien abrazado a ella, hasta que se da cuenta del gran peso que supone continuar abrazándola y caminando a su vez.

Etimológicamente problema está compuesto por:

  • Pro (delante)
  • Blema (arrojar con fuerza / lanzar).

¿Que nos está diciendo esta palabra? ¡Lánzalo, adelante!

No hay piedra tan pesada que no te permita avanzar.

No hay piedra tan grande que no te permita ver.

No hay piedra tan sabrosa que devores.

Simplemente, lanza esa piedra que consideras como un problema y continúa.

 

Para dar gestión a las emociones que despiertan situaciones como estas vinculadas a su vez con el estrés, te recomendamos el taller de gestión del estrés y las emociones. Donde te proporcionaremos herramientas para poder gestionarlo fácilmente.

 

Mónica Larruy Carrete – Enero 2019

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