¿Controlas?

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Los pensamientos guían nuestros actos y nuestras emociones. Pensamos y pensamos continuamente, nos preocupamos e intentamos resolver el gran misterio… ¿que nos depara el futuro?, a la vez pensamos que tenemos las claves ya que nuestro aprendizaje se basa en los errores pasado, pero sin contar que ya en el pasado habíamos utilizado esta misma fórmula con resultado fallido, quiero decir, puede salir bien o mal bajo nuestro criterio, pero nunca salen las cosas tal cual las pensamos. Particularmente a veces he conseguido algo que en ese momento consideraba era bueno para mí, con un objetivo muy defino “¡bien, he conseguido el primer paso!” Después de ese momento la vida ha ido recolocando las cosas por si solas como si mis decisiones y actos fuesen inútiles, como si hubiera algo más sabio e inteligente que mis pensamientos que va orientado mis decisiones a otra dirección. Cada vez soy más consciente que cada pensamiento que género es una manera de poner límites a la cantidad infinita de probabilidades existentes, con lo cual, me alejo de la realidad que me rodea. Me podría pasar toda una vida planeando mi vida sin disfrutar el regalo de día a día. Toda esta cadena de pensamientos puede generar mucho desasosiego interior. Solamente nos han enseñado resolver los problemas a través de la mente, pero claro, puede que nos dé más problemas ya que la solución desde la mente solo nos trae soluciones que por defecto están limitadas, y, por consiguiente, debido que la mente no puede abarcar las probabilidades infinitas este en error.
Dentro de este huracán de pensamientos solo hay un sitio donde podemos resguardarnos, el ojo del huracán. Este ojo del huracán está formado de aceptación a lo que la vida te está ofreciendo, amor hacia uno mismo y hacia tus actos. Pensar que la vida ya existía miles de años antes de que el hombre apareciera en la tierra y seguirá con y sin nosotros. En la antigua china dentro de la filosofía Taoísta en sus templos se practicaba el Wei Wu Wei (hacer, no hacer) es la acción a través de la no acción. Debemos tomarnos la libertad de no estar siempre obligados a actuar de una manera directa, podemos convertirnos en observadores de la gran creación, ver como el universo organiza y todo sigue su proceso por mucho que intentemos intervenir directamente. Por esto la meditación puede ser nuestro gran ojo del huracán, se puede meditar de una manera estática o activa a través del yoga, Qi Gong, de pié sentado, tumbado, mirando un atardecer… no se trata de estar dándole vueltas y más vueltas o los problemas sino dejarlos fluir sin buscar nada en especial solamente ser, estar, respirar, sentir como el aire entra por tu nariz como si estuvieras disfrutando de un perfume y sale como una dulce caricia… dedícate un tiempo para ti, estarás solucionando más cosas de las que piensas ya que cuando dejamos de controlar entramos en sincronía con el todo.

_Francisco Ortín Tortosa

Terapeuta Integrativo, Arbólogo evolutivo, Guía de Shaking Yoga

 

 

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