Cómo dejar de sentirse disconforme con la vida

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Que levante la mano quién no se ha instaurado alguna vez, de forma consciente o inconsciente, en la queja. Una queja que fácilmente puede no ser detectada. Sin embargo, si nos detenemos brevemente a observarnos podemos ver que expresamos una continua disconformidad en la que para nada uno está cómodo.

Una disconformidad con casi todo que muchas veces se llevan hacia afuera: “es que mira que hacer esto, es que aquello otro, y los “maravillosos” resoplidos de buuuuuuf, que nacen desde un asqueo total y rotundo”. Simples expresiones y gestos que dictaminan mi día. Situándome en un lugar en el que difícilmente me va a ser posible el disfrute, en aquellos momentos queda como un im-posible. Porque claro, con todo lo que me está pasando, ¿cómo puedo estar bien?

¿Te has parado a pensar qué ocurre en estos casos?

Sencillamente, uno se ha dejado llevar por un pensamiento inicial que ha despertado una emoción interna ciertamente intensa. Al no gestionarse este pensamiento ni emoción, cada vez va creciendo más y más, hasta inundarme por completo. De forma que, todo mi foco queda reducido a “esto está mal”, “no puedo con esto otro”, “no veo cómo puedo cambiarlo”, etc etc. Un sinfín de pensamientos que me llevan a que todo yo quede reducido a un momento concreto. Todo lo que pueda ir aconteciendo en esos momentos pierde toda la fuerza, ya que no se está alzando la vista para ver más allá, para ver todas las posibilidades que hay ante mí. En su lugar, me centro en un punto concreto, en un momento determinado, en una situación específica y creo lo que mi pensamiento está diciéndome: “TODO ESTÁ MAL”, “YO NO PUEDO”… Sin embargo, ¡observa! Realmente, ¿es TODO lo que está mal?

Si te fijas, esto que pueda estar sucediendo es algo puntual que se ha dado. Sin embargo, no es TODA tu vida. Forma parte de ella, pero no te define en toda su totalidad. Es un color más en ti. Pero por fortuna, se cuenta con un número infinito de colores. No te centres únicamente en uno, sino permítete el parar, alzar la vista para ver todo a tu alrededor, respira y… a partir de ahí, determina los colores con los que cuentas para pintar esa situación con un tono que sea de tu agrado. No tiene por qué ser un único color, puedes hacer tantas mezclas como desees. Lo importante es que te genere, lo que denominó como, ese “gustirrinín” interno.

¿Que te quiero decir con esta metáfora? Qué habrá situaciones que no nos gustarán. Ahora bien, tengo dos opciones:

  1. Me quedo centrándome en ese punto de mi vida, en esa situación, en ese sentimiento… generando probablemente frustración, rabia, tensión o melancolía.
  2. O bien, me doy un momento para comprender que, ok. Esto ha sucedido. ¿Qué puedo hacer yo para mejorar esta situación? ¿Qué herramientas puedo aplicar? ¿Cómo lo quiero hacer?

Todas estas preguntas tienen que tener como objetivo que despierten ese “gustirrinín” en ti. Por tanto, dale la forma que desees. Siempre que sea con ese foco.De esta manera, no me quedo todo yo reducido a algo puntual y con cierto malestar, sino que permito abrirme y explorarme a mí mismo.

Hace un tiempo que llevo a práctica un simple ejercicio que te animo a que puedas experimentar en tu día a día, para ver los colores que han conformado tu día. Y es el agradecer por lo que somos, tenemos, hacemos y vivimos. Me explico  😉

Cada día, vivimos un sinfín de vivencias ciertamente hermosas. Sin embargo, basta que suceda algo que no nos agrade para que todo el peso resida en esta última, generando así un incrementable malestar.

Por tanto, te animo a que pongas atención a todo lo que vas viviendo que te generé “gustirrinín”. Para ello, antes de irte a dormir rememora cálidamente tu día. A partir de ahí, ves anotando en una pequeña libreta los diversos acontecimientos que deseas agradecer.

Contamos con muchisísísímas cosas que damos por hecho que como siempre las hemos tenido son lo habitual. Sin embargo, párate a pensar si realmente es así. Por ejemplo, por fortuna, no tenemos que pre-ocuparnos de si comeremos hoy o no, de si tendré o no agua potable, de dónde dormir, de mi salud… Contamos con un sinfín de fortunas tanto en nuestro interior como en nuestro alrededor. Y día a día es un buen momento para verlas, agradecerlas y disfrutarlas.

Desde este lugar, te aseguro que verás más allá de un determinado color, explorarás como buen pintor, toda una paleta de colores que a lo mejor hasta ahora no habías reconocido. Obsérvalos y nútrete de ellos, pues son regalos diarios los que tenemos. Basta con simplemente observarlos. Y cómo siempre, te recordamos que en el Centro de El Camino de Tanit tenemos a tu disposición nuestro servicio de Terapias Naturales para ayudarte siempre a lograr tu bienestar.

Mónica Larruy.

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