La vida como programa informático

con No hay comentarios

Como “antigua” ingeniera informática, he aquí un buen símil…

La vida funciona igual que un programa informático.

Partimos de un punto inicial. Avanzamos y podemos acudir a rutinas y funciones que soportan la función principal. Continúamos de alguna manera en ella pues esa conexión siempre existe. Es a partir de ella que esas funciones auxiliares proporcionan apoyo e integran funciones no presentes en la principal.

A su vez, dentro de cada una de ellas, tenemos código continúo; donde se avanza sin analizar, sin juicios.

Hay puntos en los que hay que optar por un camino u otro, (son los condicionantes). Elijas el que elijas, no hay error, pues todo es un avance.

Hay puntos en los que después de analizar y continuar, vuelves a este mismo punto. Entramos en bucle. Puede ser, porque necesitamos interacciones, para comprender la condición que nos anteponen.

Necesaria su reiteración hasta que ésta desaparece. Pues ya se ha comprendido. Cesando así.

También puede ser un simple bucle e incluso prácticamente infinito. Se insiste y se insiste, sin entender el por qué y mucho menos el para qué. Es el bucle centrifugadora, gira y gira todo en movimiento; parece que no tiene fin, pues te arrastra y continúas, sino se incrusta un punto de ruptura (break point). Punto que te permite continuar, cesan las reiteraciones y vuelve el camino secuencial.

Se puede volver al programa inicial. Aquel que es el motor, la fuente de todo tu ser; aquel que sabe perfectamente que hay que hacer.

Por muchas funciones que se invoquen, más tarde o más temprano se vuelve, pues es tu función.

Y lo bueno…, llega el punto en que el programa acaba. Pero no es el único programa, hay tantos como propósitos se deseen.

Todo es continúo, y todo es cíclico.

Así es la VIDA.

Tú eres el programador. Y como tal, tú eres el creador.

Mónica Larruy Carrete.

Dejar un comentario