Escucha a tu niño interior

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A medida que van pasando los años, más mayores nos hacemos, no sólo físicamente, sino también internamente. Con los años, si uno se descuida, se está más en el modo “obligación” en lugar del modo “quiero hacer”. Quehaceres que se instauran en el día a día, que se realizan por propia imposición sin plantearse previamente si realmente es lo que se quiere llevar a cabo en estos momentos. Esa imposición dista de estar a gusto, de pasarlo bien. No sólo con uno mismo y nuestro niño interior, sino también con el propio entorno.

Como adulto que se es, se parte de la noción de que se tiene que dar una imagen de persona seria, mantener unas determinadas maneras. Sin embargo, que levante la mano quien no ha sonreído al pasar al lado de un niño y ver cómo estaba disfrutando al saltar sobre los charcos de agua… Incluso, quien no ha querido ser ese niño para también poderlo hacer.

¿En qué momento se ha dejado de lado el pasárselo bien como cuando se era pequeño?

Se puede ser adulto y mantener la ilusión y la diversión bien presente con uno mismo. Hoy en día, existe una gran distancia entre ser adulto y del ser niño. Y uno se olvida que gracias al niño se es la persona en la que se es hoy.

Este niño no ha desaparecido, continúa en el interior de cada uno de nosotros. Un niño, que está deseando poder ser atendido, escuchado para así poder disfrutar plenamente.

En el día a día frenético en el que se vive como adulto, rara vez hay cabida para invertir un tiempo en reír, en caminar simplemente por caminar (sin prisas de si se llega a tiempo o no, sin móviles…), en abrazar a otro…

Os animo que hoy tras leer este artículo vayáis por la calle y observéis la sabiduría innata que todos tenemos y como buenos maestros los niños nos la recuerdan. Observad por favor que hacen los peques cuando:

  • Van caminando. ¿Cómo van? ¿Qué refleja su rostro? ¿Qué entienden ellos por tiempo?
  • Se cruzan con otro niño que no conocen, ¿cómo actúan?
  • Sonríen. ¿Desde qué lugar nace esa sonrisa? ¿Es natural? ¿Con júbilo? ¿Es contagiosa? De ser así, ¿qué hace que se me contagie?

Y así podríamos continuar hasta el infinito, ¡y más allá! Las actitudes de los niños nos recuerdan fácilmente cómo podemos recuperar y nutrir a nuestro niño interior. Este niño que todos fuimos continúa en presente en todos nosotros. Puede ser que ese niño interior haya sido herido en el pasado, que no se le escuchara, o no se le esté escuchando, que no se le permita expresarse… Todo ello tiene respuesta si te permites volver a conectar y a disfrutar con tu niño interior, contigo.

Este mes en el círculo de mujeres que tendrá lugar el viernes 11 de mayo a las 19h trataremos con esa niña interior. ¡¡Anímate a reconocer, abrazar y jugar con esa niña que llevas dentro, anímate a reconocer-te y abrazar-te en la próxima sesión del círculo de mujeres!!

Mónica Larruy – Mayo 2018

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