Origen del nombre

Uno de los puntos que costó darle un poco de forma fue el nombre, y es aquí donde quiero reflejar el significado de él. Como Ibicenca de adopción, deseaba reflejar la naturaleza e impronta de esta isla tan mágica y especial para mí.

Pronto surgió el nombre de Tanit, diosa Cartaginense, muy presente todavía en la cultura ibicenca.

¿Quién era Tanit? Tanit era la diosa de la alegría, la cosecha, la luna, la regeneración…; atributos similares referidos a Astarté, Astorat, Inanna o Isis. También se la conocía como “diosa Blanca”, o “diosa Madre”, Señora de la Tierra, del Mar y de la Noche.

Tanit simboliza la comprensión de permitirse abrirse, pues una vez nos abrimos a recibir, todo es un gran florecimiento en nosotros.

Para florecer, cada persona debe hacer su propio camino; a su ritmo y avanzando paso a paso.

“Partimos de raíces adentradas en lo profundo de la tierra.

Buscan su espacio y su hueco compartiendo con otros su sustento.

Seguro que se llegan a entrelazar y no por ello se molestan, más bien es una fortaleza.

Ubicado, se decide y emprende el camino de crecimiento.

Pasa de estar oscuro y bajo tierra a ver al fin el día y la noche, su luz.

Crece, crece y crece. Sabe que ese es su camino y ese es su sitio.

Llega el día en que su tronco se desdobla en sus hijas ramas.

Cada una sigue su sendero, tomando su forma.

Cada una sabe de dónde viene y cuál será el fruto que dará.

Viven todos en comunidad, formando parte de un TODO, es una hermandad.

Al fin y al cabo, son partes que integran la esencia que brotó de una diminuta semilla.”

 

_ Mónica  Larruy (2016)