¿Qué son las fascias y para qué sirven?

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Se conocía que nuestros órganos y vísceras estaban cubiertos por una fina tela. Pero con el tiempo se ha visto que todo nuestro cuerpo está constituido por fascia, llegando a todos los rincones del cuerpo. Por tanto, cabe destacar así que todo nuestro interior está cubierto por una única fascia, sin embargo ésta en función de dónde esté actuará de manera diferente, especializándose. Pero, ¿qué son las fascias y para qué sirven?

Las fascias son conocidas también como el tejido conectivo. Este tejido conecta, contacta, envuelve, protege, separa e interrelaciona. La fascia es un sistema de tejido conjuntivo / conectivo que envuelve a todo nuestro organismo, desde músculos a tendones, órganos, células… Imagínala como una tela de araña que rodea todo el organismo, controlando la percepción del dolor y el bienestar. La fascia es una clara muestra de que todo nuestro cuerpo está conectado.

En la definición dada en 2015 a la fascia, la dividen en dos partes: 

  • Fascia como estructura: todo engrosamiento de tejido conectivo blando que esté bajo la piel y que envuelva músculos y órganos internos.
  • Fascia como sistema: red tridimensional interconectada que cumple múltiples funciones.

El tejido fascial y la Medicina Tradicional China

Según la Medicina Tradicional China, la fascia sirve como un sistema corporal de vida y de memoria del ser. 

Sistema corporal de vida

Hoy en día la fascia está detrás de problemas de salud tales como dolores musculares, lumbago, tortícolis, dolor crónico de espalda, fibromialgia e incluso se está estudiando en la posible expansión de los tumores.

Por tanto, recopilando, la fascia forma una red tridimensional sistémica, que de forma interrumpida está presente en todo el organismo, cubriendo, protegiendo, separando, conectando, transmitiendo e integrando cada órgano, músculo, nervio, vaso, fibra muscular y célula. En definitiva, es una red de comunicación en todo el organismo.

La fascia varía su estructura, grosor, composición y organización local según las fuerzas físicas (tensión y compresión) que debe soportar cada región corporal. Su disfunción puede provocar síntomas locales y a distancia, lo cual es un dato importante a la hora del diagnóstico.

La fascia es uno de los soportes estructurales de los canales energéticos en la Medicina China. Ya la tradición oriental china contempló hace miles de años este entramado y conexión interno mediante los canales energéticos (meridianos) y sus respectivos resonadores (puntos de acupuntura), viendo que todo estaba interrelacionado, siendo nosotros una UNIDAD.

Cada canal energético o cada resonador tienen una información muy precisa relacionada con la funcionalidad de los órganos internos y su manifestación a través del psiquismo de la persona y la forma de desarrollar sus sistemas vitales.

Para la visión oriental somos un cuerpo físico en un cuerpo de luz, viendo que en los órganos se almacena el ánimo y el psiquismo del ser. Una clara y sencilla muestra de ello es que cuando alguien tiene un problema funcional le cambia el carácter. Y viceversa, cuando está de bajo ánimo lo nota en su cuerpo, en su vitalidad, en sus órganos.

Podríamos decir que las fascia es un entramado material y estructural que sirve para transmitir la información de los canales energéticos y de los resonadores. Tenemos un soporte estructural visible que transmite la información, con contenido funcional y anímico.

Tocando de forma adecuada la fascia, escuchándola, sintiéndola e integrándola con la información funcional y anímica que transmite la visión de la Medicina Tradicional China, se consigue multiplicar la potencialidad y la eficacia en los tratamientos en consulta. Integramos así, la manipulación miofascial con la Medicina Tradicional China. Para ello, en mi caso, recurro principalmente a dos herramientas intregradas en la Medicina China: digitopuntura (acupuntura sin agujas, trabajo manual) y Chi Kung (Qi Gong), las cuales las uno con craneosacral (osteopatía craneosacral).

Almacén de la memoria del ser:

En la fascia se va a almacenar la memoria de vida del individuo. Ello quiere decir que cada posición corporal obedece a la vivencia de vida del individuo, incluyendo todo tipo de acontecimientos: desde un traumatismo o un golpe, hasta un impacto emocional, una alegría…

Cada vivencia que se piensa, se siente o se hace, así como la información y acontecimientos que llegan del exterior. Por tanto, en el momento en que vivimos miedo, rabia, un shock emocional, estrés, frustración, o cualquier emoción bien conocida que no es propia en nosotros se producirá una tensión y un acortamiento del tejido fascial. Dicha emoción se puede manifestar en la misma zona o bien en zonas alejadas, debido a la reciprocidad del tejido fascial. Por ejemplo, un dolor que se cree como origen en el estómago puede estar manifestándose en la espalda.

Vemos como el origen de una determinada emoción no gestionada idóneamente va a repercutir en nuestro físico, de ahí el origen de ciertos y grandes dolores físicos. Y es que, por ejemplo, la mayor parte del dolor a nivel óseo-muscular procede de la fascia. De forma que con la manipulación suave de ciertos puntos y zonas del tejido fascial se conseguirá reducir y eliminar el dolor físico, así como liberar los residuos del origen emocional que creó dicho dolor.

¿Qué beneficios aporta la liberación fascial?

Desde El camino de Tanit te ofrecemos la unión de la visión occidental junto con la oriental para dar respuesta a tu entramado interno con el fin de aliviar y eliminar los síntomas físicos, en su relación con los aspectos emocionales. Para ello mediante suaves movimientos y presiones recurrimos a la unión de digitopuntura / acupresión, junto con Chi Kung y craneosacral para dar la respuesta más idónea a tu sintomatología o dolencia. Con ello, vamos a conseguir: 

  • Restablecer el equilibrio corporal: mejora y recolocación estructural, mejora biomecánica, mayor amplitud de movimientos, recuperar la estabilidad y la función del aparato locomotor, etc. Se ayuda también en la conciencia corporal y del movimiento para prevenir futuras dolencias.
  • Reducir o eliminar síntomas dolorosos.
  • Ayudar a manejar mejor los impactos emocionales, estrés, insomnio, etc.
  • Aumento y mejora del sistema inmunitario.
  • Mejora de la flexibilidad.
  • Devolver la armonía al sistema nervioso y circulatorio.
  • Relajación del cuerpo.
  • Etc.

Indicaciones:

  • Dolores óseos: escoliosis, hernia discal, ATP (mandíbula)
  • Dolores musculares, por ejemplo, de espalda: lumbalgias, ciáticas, tendinitis, hombro doloroso, cervicalgias, dorsalgias
  • Ansiedad
  • Estrés
  • Dolor, ya sea fijo o errático
  • Alteraciones o trastornos del sueño
  • Fibromialgia o fatiga crónica
  • Depresión
  • Migraña
  • Prostatitis crónica
  • Etc.

Para más información, no dudes en contactarnos.

Mónica Larruy Carrete. Junio 2020

Bibliografía: Contacto sanador – José Luis Padilla Corral, Mónica Mariño Costales, Roberto A. Hernández Salinas.

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