¿Es el intestino nuestro segundo cerebro?

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Nuestro segundo cerebro desde la visión de la medicina tradicional china

Hoy quiero compartir un tema con vosotros que cada vez está más en boca de todos debido al volumen de estudios que se están realizando actualmente entorno a él:

Nuestro intestino (compuesto por la microbiota) = nuestro segundo cerebro.

¿Qué es la microbiota?

En nuestros intestinos se halla todo un mundo viviente. En ellos habitan unos 100 billones de microorganismos conformado por 3 millones de genes. Lo que vendría a ser equivalente a 150 veces más que nuestro genoma. Casi nada, ¿verdad?

Cuando nacemos nuestra microbiota es muy escasa. El primer contacto con los microbios se da en el parto vaginal. A partir del nacimiento, es a medida del alimento que se va ingiriendo, en primer lugar, la leche materna y los posteriores alimentos así como del entorno que nos rodea cuándo está se irá extendiendo, creciendo y fortaleciendo.

Las funciones de la microbiota son: desarrollar y preservar nuestro sistema inmunológico ante posibles invasores, vinculadas a la función de nutrición para aportar el combustible necesario para nuestro organismo.

Las bacterias que componen nuestra microbiota nos ayudan a poder adaptarnos a diversos entornos. De ahí que sólo un tercio de la población de nuestra microbiota es común al resto de la sociedad, los 2 tercios restantes se conforman a título individual, siendo específicos de esa persona. Y es que dónde vivamos y cómo vivamos van a estar estrechamente ligados con nuestro estado de microbiota y bienestar.

¿Cómo se comunica el intestino?

Actualmente, se ha demostrado cómo no sólo afecta a nuestra microbiota, y con ello a nuestros intestinos, lo que ingerimos en forma de alimentos, sino también nuestras emociones. Tanto es así, que se ha pasado a llamar a los intestinos, el segundo cerebro. Pues existe una comunicación entre el cerebro y los intestinos.

Observa muchas veces cómo te encuentras y pon atención a cómo está lo que coloquialmente llamamos tu barriga: sensación de mariposas, nudo con la sensación de no poder ingerir alimento alguno, estado de ansiedad / estrés que puede provocar el no parar de ingerir, etc.

En las paredes intestinales se recubren todo un conjunto de neuronas, las cuales tienen la misma estructura que nuestras neuronas cerebrales. Los últimos estudios demuestran que el 90% de las fibras del nervio vago – el nervio que se extiende desde el bulbo raquídeo hasta el abdomen y el tórax – transmiten señales ascendentes. Es decir, del intestino al cerebro.

A partir de esta introducción pasamos ahora a ver la clara relación de estos últimos estudios que os comentaba desde la visión milenaria de la Medicina Tradicional China (MTC). Ésta engloba la acupuntura, digitopuntura (acupuntura sin agujas), moxibustión, masaje Tui Na, fitoterapia y Chi Kung (Qi Gong).

Desde ella vemos que el Intestino Delgado es el acoplado del Corazón. Juntos forman el elemento Fuego. Desde la MTC catalogamos al Corazón como el emperador del imperio que es nuestro cuerpo/organismo, y el Intestino Delgado como la emperatriz.

Podríamos plantearnos, como un órgano tan sumamente importante como es el Corazón, es ciertamente curioso que guarde tan estrecha relación con el Intestino Delgado, siendo éste un órgano destinado a la eliminación (extrae lo puro de lo impuro).  De esta unión vemos la clara relación que va existir entre tu alimento: físico (comida) y tus emociones. Viéndolo como algo que puede no sentarte bien, o que uno no es capaz de ingerir, va a influenciar directamente en tu capacidad de absorción y consecuente eliminación del organismo.

Desde la MTC contamos con 5 reinos / elementos. Cada uno de ellos conformado por un conjunto de órgano (yin) + entraña (yang). Formando así siempre un equilibrio yin+yang.  Cada una de estas parejas se definen con características vinculadas a: la estación del año, un sabor característico, un conjunto de emociones cuando esta pareja está en armonía y otras en desarmonía, con un color, con una manifestación externa, con uno de los órganos de los sentidos, etc, etc.

Vamos a ver el caso del Corazón-Intestino Delgado.

Ellos como os he mencionado estarían integrados dentro del reino del Fuego. Siendo sus características protagonistas las siguientes:

  • Estación propia del año: Verano
  • Sabor: Amargo
  • Emoción en armonía: Felicidad
  • Emoción en desarmonía: Tristeza
  • Color: Rojo
  • Manifestación externa: Tez
  • Sentido: Gusto (lengua)

Un hecho que me sorprendió en mis inicios en el estudio de la Medicina Tradicional China (MTC) fue ver cómo el cerebro no se encuentra integrado dentro de estos 5 reinos que os comentaba. Desde la Medicina Tradicional China el cerebro lo vemos como el mar de las médulas. Es una proyección de la energía de los riñones. El cerebro se encuentra dividido en dos partes, dos hemisferios al igual que contamos con dos riñones. Me resultó paradójico respecto a la visión de la Medicina alopática donde el cerebro muchas veces es el eje vertebral que nos sustenta.

Desde la Medicina Tradicional China el corazón es sustentado por su acoplado, el Intestino Delgado. Así pues, podéis ver como este término que se conoce actualmente como segundo cerebro desde la MTC, que data de miles años de antigüedad, se tenía muy presente como uno de los órganos vitales para nuestro bienestar físico y emocional. Con especial énfasis de la vinculación con nuestro sentir, con nuestro emperador, con nuestro corazón.

Desde la Medicina Tradicional China se aborda cualquier tipo de molestia, malestar, dolencia o patología, viendo a la persona en todo su conjunto: físico, mental, emocional y energético (a través de los meridianos = canales energéticos que recorren todo nuestro cuerpo). Por lo que se da una respuesta totalmente integrativa a tus necesidades.

 

Mónica Larruy Carrete – Febrero 2019

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