El arte de disfrutar del silencio

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¿Dirías que el silencio puede ser escuchado o sentido? En el artículo de hoy, vamos a ir desgranando qué es el silencio, qué me aporta y que no, y cómo puedo hacer para disfrutar del silencio.

Comencemos por el principio, ¿qué es el silencio? Según la RAE nos aporta varias definiciones al respecto: falta de ruido, abstención de hablar, pausa musical… Si os fijáis lo definimos a partir de su opuesto: el ruido, el sonido o la palabra. Y es que, ¿cómo puede ser escuchado el silencio si el silencio no es un sonido? ¿O sí que es un sonido? Jejeje

Efectivamente, el silencio SÍ que es un sonido a partir del cual pueden surgir infinitos matices y a partir del cual suele surgir claridad: mental y emocional. ¿Cómo es ello posible? Vamos a irlo desgranando poco a poco  😉

Siendo latinos como somos, podríamos decir que está inscrito casi casi en nuestro ADN el hacerse escuchar allá por dónde se va. A su vez, en la sociedad en la que vivimos son incesantes los inputs que recibimos en nuestro día; infinitos estímulos sonoros, visuales y olfativos. Ello provoca que estemos continuamente estimulados. Y ello, nos hace un flaco favor. Y es que, imagínate por un momento que tu cerebro es como el disco duro de tu PC. Al igual que el PC, tu cerebro ante cada nueva entrada: un nuevo eMail, un nuevo anuncio, una nueva notificación, y un largo etcétera que te son bien conocidos en tu día a día, debe estar continuamente procesando la información. Poco importa si lo hace con el procesador principal (lo que sería desde la parte consciente de tu cerebro) o bien dejándolo en la caché para ser consultado después, o bien de manera inconsciente e incluso superflua, como sería leyendo un anuncio en la calle de camino a casa.

Ya sabes que me encantan los experimentos. Así que te lanzo el siguiente: en un día entre semana, anota el número de estímulos que vas recibiendo. Recuerda, los estímulos son captados por cualquiera de nuestros cinco sentidos. Y sepáralos entre, provocados por ti – como podría ser un abrazo –  o provocados por el entorno – como el caso que te exponía del anuncio. Estoy segura que te sorprenderá el resultado en forma de número que obtendrás y observa cómo queda de balanceado o desbalanceado el reparto de peso entre ambos estímulos. ¿Cuál gana y por cuánto?

Y es que, ¿dónde habita el silencio en el día a día? ¿Es acaso el silencio un sonido?

El silencio personalmente lo considero uno de los sonidos en los que brotan un gran número de sentimientos. Y es que, cuando estamos focalizados y en atención hacia nosotros, tomando plena conciencia de nuestros cinco sentidos hacia nuestro interior, poco a poco se consigue ir implantando la anulación de los estímulos externos que comentábamos para instaurar el silencio. Partiendo de un silencio que parte en uno, consigo el silencio a mí alrededor.  Sí Mónica, pero si están al lado con obras, poco silencio voy a tener. A lo cual te respondo, ¿seguro?

Obviamente sería un caso extremo. El concederme un espacio para entrar en silencio y que fuera estén taladrando en un inicio pudiera parecer que va a ser un im-posible. Sin embargo, si me voy concentrando cada vez más en mí, poco a poco ese sonido inicial tan estridente, se va a disminuir drásticamente. ¿Por qué? Porque he conseguido cambiar el foco. Si mantengo el foco pensando vaya rollo, esto no va a acabar, ahora que tenía un momentito para echarme la siesta y justo tienen que ponerse a taladrar … Desde este lugar, estaré aumentado ese ruido externo. Sin embargo, sí me permito mantener el foco de atención en mí, le restaré intensidad a ese sonido.

 

¿Cómo hacerlo?

En nuestro día, suelen escasear los momentos de silencio. Nos resulta “raro” estar en silencio. Existe la costumbre de estar comiendo y tener la TV, el PC con la serie, o la radio de fondo. Siempre hay presente algún sonido. Estar solo implica generalmente estar haciendo algo, entre ello pensar que puedo hacer y no estoy haciendo, por ejemplo. El bullicio mental de ideas que lo podría estar haciendo, por ejemplo, también toma forma de ruido. Pues desde ahí, difícilmente se puede comprender con facilidad que se podría hacer. Por tanto, para implantar momentos de silencio puedes hacerlo de maneras múltiples:

– A la hora de comer, evita el sonido de cualquier dispositivo electrónico. Permítete disfrutar plenamente de la comida, de los sabores que se desprenden.  Observarás cómo incluso puede cambiar el ritmo de cómo estás ingiriendo y masticando el alimento y verás cómo el sabor está mucho más presente.

– En la oficina, en esos momentos de no puedo más, concédete algún minuto para salir a pasear y respirar aire fresco, ir al WC y simplemente respirar conscientemente, partiendo de tu respiración natural desde tu bajo vientre.

– Concédete momentos en los que puedas estar contigo, experimentando el silencio.Aquí te hago una propuesta a partir de la última cápsula de salud para que puedas experimentar cómo instaurar el silencio, y poder así experimentar cómo responde tu mente. Con ello, puedes conseguir muy fácilmente pasar de poner la atención a fuera, a ponerla plenamente en ti, a partir de tus maravillosos cinco sentidos:

 

 

Pero, ¿qué me aporta el silencio?

Desde el silencio nace la quietud. Desde la quietud cobra forma la conciencia. Y desde la conciencia llega la claridad y la comprensión hacia uno mismo, a partir de tu observación, escucha y respiración. Desde aquí, podrás experimentar un sosiego y una distensión mental e incluso relajación emocional. Y es que desde el silencio, aparece un universo infinito en tu interior listo para dar respuesta a tus necesidades. El silencio es la llave hacia a ti, hacia tu estado natural de calma y sosiego.

No hay mejor manera de experimentar y disfrutar de los beneficios de unos escasos minutos de silencio que probándolo. Pues en el momento en que lo lleves a cabo, las palabras tomarán vida por sí mismas. A medida que lo vayas practicando, verás como el silencio que inicialmente puede parecer insostenible o incluso sin sonoridad, podrás ver cómo brotan bellas notas de tu interior. Cada uno, es compositor de su propia melodía interna: física, mental y emocional.

Te animo a que puedas ir practicando el ejercicio que te comparto en la cápsula de salud, para que puedas ir disfrutando de los beneficios maravillosos que el silencio puede aportarte.

Si deseas profundizar, no dudes en contactarme y en sesiones individuales nos adentraremos con más detalle en tu caso personal.

No lo olvides: 1, 2, 3: ¡SILENCIO!  😉

Mónica Larruy Carrete – Mayo 2019

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