Consejos para hacer más fácil la vuelta a la rutina: ¡De vuelta al día a día!

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Para el que más o el que menos, se acabaron las vacaciones de verano y toca volver a la realidad del día a día: a la rutina, al trabajo… Vamos a ver en el artículo de hoy cómo hacer más fácil la vuelta a la rutina y que este retorno sea lo más cómodo y gustoso posible.

Y es que frecuentemente se ansía que llegue el fin de semana, para poder “des-conectar” de la recurrencia de los altos ritmos que se van llevando a lo largo de las semanas. ¡Y qué decir de las ganas porque lleguen las vacaciones! Y aquí está el primer indicador: ¿Por qué hay tanta necesidad de fin de semana o vacaciones? Obviamente, a nadie le amarga un dulce. Pero de ahí a engullir dulce constantemente hay una gran diferencia. Que quiero decirte con ello, que si bien son más que necesarias las vacaciones, ¿por qué es tan frecuente el que la mente esté viajando hacia ese momento? Esperamos casi casi todo el año a que llegue ese momento, y algo similar nos pasa con los fines de semana. Esto nos lleva a reflexionar sobre cómo es el ritmo que se lleva en el día a día. 

En muchos casos, andamos en la vida a 1000 revoluciones por hora. El ritmo es tan alto, que obviamente el cuerpo dice: ¡o paras, o te paro! Y esto no siempre pasa de la mejor manera. Seguro que en alguna ocasión ha llegado el fin de semana o las vacaciones, y de repente, te has encontrado con un resfriado o una gripe. ¿Te has preguntado a que es debido? Ello es como consecuencia de disminuir el alto ritmo que estaba experimentando el cuerpo, donde el cortisol (hormona producida por la glándula suprarrenal, liberándose como respuesta ante al estrés), dispara el sistema situándolo en un estado de constante de alerta con el fin de sobrevivir. Es como tener un tigre detrás, y tú, corriendo y corriendo para no ser devorado. Algo muy similar, sucede en el día a día de la semana. Los ritmos tan elevados provocan que el cuerpo esté en constante alerta; provocando que el sistema inmune esté más que revolucionado. De esta forma surge la ansiedad, un estado anímico de “no puedo más”, que incluso provoca un mal descanso o insomnio. ¡Y qué horror lo de no poder dormir! ¿Verdad? Os avanzo que el insomnio es un tema que tocaremos en el próximo artículo del blog. ¡Así que atentos de aquí a dos semanas! 

Volviendo al tema de la vuelta a la rutina, vamos a comenzar por hacer que el aterrizaje a la vuelta tras las vacaciones sea un aterrizaje agradable y suave, sin turbulencias de por medio.  😉 ¿Cómo lo hacemos? Muy fácil. Atento a estos consejos para hacer más fácil la vuelta a la rutina que vienen a continuación: 

  • Respetar tu ritmo

Sabes que es un punto que muy frecuentemente te comento y es que es esencial. Nuestro   cuerpo es un auténtico reloj suizo, una maquinaria perfecta. Tan asombrosa que ni tenemos que preocuparnos por respirar, pues lo hace él solo. No tenemos que preocuparnos ni de la cicatrización ante una herida, que también lo hace él solo. No tenemos que preocuparnos por el latido del corazón, ni la distribución de la sangre por el torrente sanguíneo, etc. Tantas y tantísimas cosas que tienen su ritmo perfecto, funcionan por sí mismas. Sin embargo, esta maquinaria tan maravillosa que es nuestro cuerpo puede dejar de serlo si alteramos el que es el ritmo propio de nuestro cuerpo: No respetar las horas del descanso, no comer en un horario regular, mantener constantemente un estado de estrés… Todo ello nos va a conllevar a algún tipo de sintomatología, diferente en cada uno: cansancio, mal dormir, irritabilidad, ansiedad… Por tanto, debemos respetar el ritmo de nuestro cuerpo para un íntegro bienestar.

  • Disfrutar de tu día a día

Hay una frase que siempre comento, ya sea en las clases de Chi Kung como en consulta, y es que cada vez tenemos más en el olvido el objetivo principal de estar vivos: DISFRUTAR. Nos enredamos fácilmente en quehaceres (que no tienen fin) y desde ahí, cae en el olvido.Esta debería ser una premisa que se aplique en todo lo que hacemos. Pues como bien dice Jorge Bucay: “el tiempo que vivimos es aquel que disfrutamos”. Pues bien es verdad que el tiempo pasa y el dinero viene y va, pero lo que perdura en nuestro interior, en nuestro cofre del tesoro que es nuestro corazón, es aquello que nos hace vibrar y latir el corazón, es aquello que disfrutamos. Por tanto, ¿por qué dejarlo de lado? ¿Por qué no implantarlo en todo aquello que hacemos en nuestro día a día?

  • Hacer hasta donde sea humanamente posible

Tenemos la enorme fortuna de ser humanos y no robots, ello nos permite contar con una serie de sentimientos, emociones, que nos permiten disfrutar de la vida y de lo que hacemos en cada paso que damos. Ahora bien, si en lugar de permitir experimentar estos sentimientos y de no gestionar nuestras emociones, sino simplemente dar una respuesta inmediata, estamos olvidándonos apreciar, sentir y experimentar ese instante, pasamos a centrarnos en el hacer y hacer, marcado muy de cerca por el nivel de productividad al que generalmente se exige llegar. Sin embargo, como bien dice el dicho: el que mucho abarca, poco aprieta. Pues el querer abarcar todo el trabajo habido y por haber, uno no va a dar una respuesta óptima y uno mismo llegará a estar al borde del conocido “¡No puedo más!”. Por tanto, permítete ir haciendo las cosas  al ritmo que te sea humanamente posible, abarcando las tareas humanamente posibles, dando respuesta en lo que te sea humanamente posible. Recuerda, ¡eres humano!

  • No hacer nada: “nadear”

Recientemente descubrí este término y me pareció muy acertado. “Nadear” consiste en echar el freno, darse un descanso, simplemente permitirse no hacer nada. Es sumamente valioso el irnos concediendo momentos de nadear. ¿Por qué? ¿No te ha pasado nunca estar muy embotado con un problema al que no le veías respuesta y que después de darle mil y una vueltas, desconectaste del asunto? Y a lo mejor estando en la ducha, desayunando… apareció la respuesta/idea. Otra muestra, la podemos hallar en el propio sr Newton, el cual estando en una actitud contemplativa bajo un árbol y ante la caída de una manzana desarrolló la teoría de la gravedad. Ello se debe a que en momentos en que “nadeamos” es cuando únicamente se activa una parte de nuestro cerebro: la red de estado de reposo.  Pues el cerebro en estos estados aumenta su organización y actividad. 

Ya has visto que son consejos para hacer fácil la vuelta a la rutina, muy sencillos de aplicar en nuestro día a día. No se trata de llevar todos estos consejos de golpe, pero sí de tenerlos muy presentes para poder ir incorporándolos de uno en uno, afianzándose bien los pilares y para una mejor gestión emocional. Sólo desde una manera sencilla se conseguirán firmes y duraderos pilares.

Mónica Larruy Carrete – Septiembre 2019

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